Día gris… o no.

Noviembre. Otoño. Días de frío y lluvia. Sábados de chimenea.
No apetece salir. Queremos quedarnos en casa frente al fuego cubriéndonos con esa manta que durante los meses de verano abriga a los armarios. Pensando en nada. Soñando despiertos. Música lenta de fondo. Romanticismo. Poca luz. Poco ruido. Silencio. Música. El chasquido de la leña mientras, lentamente, se transforma en ceniza. Tenue ambiente.

… o bien, mandar a la porra esos sentimientos, esa pereza, ese bajonazo y ponerse a dar saltos en los charcos como cuando éramos niños.

Efectivamente llueve. Efectivamente, el día es gris. Está en nuestra mano darle esa tonalidad más o menos oscura. Hay grises negros y grises tan claros que se convierten en blancos. Tú decides.

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