Fue bonito mientras duró

Apareciste hace un par de años. Tus hermanos mayores pasaron a mejor vida con tu llegada. Hemos vivido muchas cosas juntos. Viajes, historias, fotos, mails enviados, mails recibidos, has sido mi agenda, la solución a mi despiste contínuo, a mi falta de memoria… Me has recordado que llame a mucha gente el día de su cumpleaños, su aniversario, su santo… Has sido el guía que ha hecho que pueda llegar a tiempo a muchas citas sin perderme. Me has dicho dónde era mejor echar gasolina. Hemos alquilado coches juntos. Reservas de hoteles, restaurantes, etc.

Ahora, estás agonizando. Te he metido mucha caña, lo sé. He intentado darte la mejor calidad de vida posible. Incluso te compré un adaptador para prolongarte tu vida diaria. Aún así, un día te tuve que cambiar por otro como tú. Igual. Mismas características, mismo color, mismo tamaño… Seguías siendo tú sin serlo.

Ayer, cuando te vi, noté que algo iba mal. No respondías a mis caricias. Te tocaba y a los pocos segundos dejabas de sentir mis dedos. Hoy, después de hablar con expertos en la materia, me aconsejan que me vaya despidiendo de ti. Me da muchísima pena. Lo siento. Espero que no te enfades, muy a mi pesar tengo que meterte en el cajón de los viejos, rotos, obsoletos teléfonos móviles y empezar a buscar un buen sustituto.

Fue bonito mientras duró, querido iPhone 5.

So long!

  

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