Nico no puede dejar de sonreír

Reconozco, que con esto de la pandemia, están llegando a mi teléfono mensajes con todo tipo de noticias, enlaces y memes relacionados con el Covid. Hay uno que se ha colado entre todos ellos. Uno muy especial. No me lo han mandado una ni dos… ni tres ni cuatro veces. Unas 15 personas han creído que debía verlo. Y vaya si lo he visto. Cada una de las veces que ha entrado en mi carpeta de mensajes nuevos, he dejado de hacer lo que estaba haciendo para verlo con toda la atención. Lo merece.

Carlos y Becks. Becks y Carlos. Dos padres como otros cualquiera. Dos padres jóvenes. Imagino que con su trabajo y obligaciones diarias. No les conozco. Empiezo a pensar que lo hago. Quiero ponerme en su lugar y no soy capaz de poder hacerlo. No me veo capaz, tal vez. No sé si atreverme a tan solo imaginarlo. Dos padres que han dejado la vergüenza de verse en YouTube por medio mundo. Sentados en dos sillas en un jardín con su hijo, Nico, entre ambos. Aguantando la lágrima. Aguantando el dolor.

Becks se presenta. Continúa Carlos. Carlos nos cuenta que su hijo Nico padece una rarísima e impronunciable enfermedad: Distrofia Neuroaxonal Infantil (INAD). Una enfermedad que viendo lo que hace le pone a uno los pelos de punta. Es de esas que no le deseas ni a tu peor enemigo. Dice Carlos, mientras Becks no le quita ojo a Nico, que «no tiene ni tratamiento ni cura. Hace que los niños pierdan lentamente sus habilidades y capacidades. Poco a poco vas viendo como tu hijo deja de poder andar». Durísimo ver como un padre habla así de la enfermedad de su hijo. Se te va agrietando el alma hasta que, irremediablemente, se rompe del todo cuando dice que estos niños «pierden la capacidad de respirar, de sonreír y… acaban muriendo». No hay palabras. Un niño no puede dejar de sonreír. No puede.

Nico

Ojalá os llegue y toque como lo ha hecho conmigo. Que corra un escalofrío por tu cuerpo y una vez repuesto pinches en el siguiente enlace para aportar lo que puedas y, ya si eso, compartirlo con todos tus contactos, que no son pocos. Seguro que Nico lo agradecerá. Seguro que Carlos y Becks, esos padres hechos un manojo de nervios, a los que se les rompe la voz cuando nos hablan de Nico, puedan ver resultados más pronto que tarde y vuelvan a ver la evolución de su hijo como debe ser. Aprendiendo y no desaprendiendo. Sonriendo. Respirando. Caminando. Jugando. Que es solo y exclusivamente lo que debe de hacer un niño. Nico ha dejado de sonreír. Nico no puede dejar de sonreír. Hagamos lo posible e imposible porque vuelva a hacerlo.

Busca un lugar tranquilo. Deja de pensar en tus líos de trabajo. Siéntate. Pincha en este enlace y haz lo que el corazón te mande. Yo, sea lo que sea, te doy las gracias.

INADcure Team Spain and New Zeland GoFundMe

2 comentarios en “Nico no puede dejar de sonreír

    • Celia, solo pienso en Nico desde que conocí esta historia por primera vez hace unos días. Siento no poder aportar mucho más. Espero que este granito de arena sea uno entre millones para poder escribir dentro de un tiempo que Nico y su familia volvéis a sonreír sin nada que os quite el sueño. Muchísimas gracias por leerme. Un fuerte abrazo.

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