Noche de Reyes… y Pajes.

Recuerdo ir a la Cabalgata de Reyes Magos desde casi antes, incluso, de tener uso de razón. Recuerdo ir nerviosísimo en el coche, en el asiento de atrás, junto a mis hermanos, a la calle Alcalá, al número 97, donde vivían mis abuelos. Ya podía hacer frío o llover o nevar, que salíamos al balcón a ver pasar los cientos de personas que animaban a los allí presentes para luego dar paso a Sus Majestades Melchor, Gaspar y Baltasar. Sigue leyendo

El bueno de Titón.

Termina 2015. Termina este año y no quería dejar pasar un día más para hablarte de un buen amigo mío. Hay personas que desde el primer momento que conoces sabes que algo especial corre por sus venas. Gente a la que según estrechas la mano por primera vez te hace sentir algo bueno. Muy bueno. Este es el caso del que te quiero hablar. Sigue leyendo

Su otra Navidad

La otra Navidad.

 

Feliz Navidad.

 

 

Nacemos hablando.

– Papá, ¿sabes que los niños sabemos hablar desde que nacemos?

– ¿Ah, sí?

– ¡Sí! ¡Claro! Nacemos llorando y eso es hablar.

– Muy bien, ¿y tú cómo te acuerdas?

– Yo cuando nací, me pusieron en los brazos de mamá y no sabía hablar, pero cuando me pusieron contigo sí que hablé, vamos, que lloré. Sigue leyendo

Hace cuatro años

Veinticinco palabras en cuatro renglones. Cuatro años. Cada año que pasa más me hablan de ella. Sobretodo él, el pequeñajo, el que apenas la conoció. Que le habla con el corazón. Andando por la calle, agarrados de la mano, pregunta por ella. No puedo más que agradecérselo y apretarle fuerte. Los mayores también. Pero me sorprende que él, que tenía dos años, lo haga. Curiosidad, supongo. Esa curiosidad que me mata… de alegría.

http://hayqueteneralgoquedecir.com/2014/11/01/veinticinco-palabras-en-cuatro-renglones/

 

 

Padres (entrenadores) energúmenos.

Ayer fui a un partido de fútbol de mi hijo. Alevines. Jugaron bien. Volvieron a ganar. Este año llevan cinco victorias de cinco partidos. el resultado es lo de menos. Quiero centrarme en los padres. Sigue leyendo

París. Una más.

Los atentados, asesinatos, de hace unos días en París me hacen pensar. Más que pensar, me hacen recordar pensamientos que ya tenía en mi memoria. Sigue leyendo

Hoy, sigue pasando

Hoy, hace un año que ocurrió. Hoy, hace un año que una pequeña de, tan solo, siete años me rompió en mil pedazos. Hoy, con ocho, lo sigue haciendo. Ella, su hermano mayor y su hermano pequeño. Hoy, reproduzco aquello. Hoy, me sigo emocionando. Hoy, sigue pasando. Sigue leyendo

Su futuro bajo un puente.

Se llamará Juan. Se llamará Antonio. Puede que se llame Pedro. Debe rondar los 55 años. Tiene buen aspecto. Bigote. Pelo canoso. Arrugas en la cara. Arrugas con historia. Arrugas con historias. Desde hace unos días pasa las mañanas bajo un puente. Sigue leyendo

Feliz ani♥️ersario

Puede hacerlo de muchas formas. Invitarte a cenar, a una copa o a unas tortitas en Vips. Puede organizar una escapada sorpresa a un hotel con encanto para los dos. Puede regalarte ese reloj que siempre quisiste. Puede dejarte post-it en el espejo del cuarto de baño deseándote un buen día. Puede, también, comprarte esa mega caja de herramientas que nunca usarás pero que tanta ilusión te hace. Puede, digo, demostrártelo con muy distintas acciones. Puede, incluso, ir, sin avisar, a buscarte al trabajo y llevarte al cine a ponerte morado de palomitas. Llevarte a un concierto de ese grupo que te encanta pero que a ella, tal vez, no tanto. Conseguirte entradas para la final de la Cahampions. Puede apuntarte a una cata de cervezas. Puede decírtelo de muchas formas. Puede llevarte el desayuno a la cama. Puede decirte “te quiero” en cualquier idioma. Puede mandarte el monigote amarillo lanzando besos por mensajes de whatsapp. Puede, incluso, no decírtelo y aún así hacértelo saber. 
Pero… ¡lo que no puede hacer es esto!

  

 
Alquilar un cartel publicitario en una de las rotondas con más tráfico de la zona y meter dentro de un corazón aquella foto que os hicisteis en la boda de unos amigos. Acompañarlo con fotos de tus vacaciones, celebraciones… Y poner un “Feliz aniversario al amor de mi vida – mi primer y único amor” en un inmenso tamaño de letra para que todo el mundo lo lea. Vale que demostrarle tu amor en público está muy bien, pero todo tiene un límite. LÍMITE. En este caso, el marido de Stephanie se ha pasado tres pueblos. ¿Tres? Se ha pasado tres provincias… Tres paises… ¡Tres mundos! Sé de uno que al que si le hacen esto se muere. Pero se muere de verdad. Si de verdad me quieres, prefiero unos limpiaparabrisas nuevos para el coche, ya que parece que no va a dejar de llover, a que pongas mi barbuda cara en cualquier rotonda de España. 

Dicho todo esto, no puedo dejar de felicitar a este horripilante y cursi matrimonio y desearles un muy feliz aniversario. Espero que la borrachera del día en que decidió colgar eso ahí fuese tan grande como la vergüenza ajena que he pasado al verlo. 

Happy Anniversary!