#QueTePetenCáncer

“#QueTePetenCáncer, todo junto y con tilde en la A”.

A mi sobrino, Gonzalo Perales, le diagnosticaron una de las miles de variedades de cáncer hace unos meses. Pudo haberse rendido y haberse entregado al diagnóstico. Pero no. Desde el primer momento ha sacado fuerzas, humor, energía… en definitiva, vitalidad, Sigue leyendo

Gracias, Ignacio.

Por todos es conocido. Hace unos días, en Londres, varios malnacidos llevaron a cabo otro atentado, otro más, reivindicando sus ideas. Como tantas otras veces, se llevaron por delante la vida de varios ciudadanos. Numerosas familias rotas. Ignacio Echeverría ha sido uno de ellos.

La familia de Ignacio, Sigue leyendo

Dos genios. Ingenio. Genio.

Hace unas semanas, un mes, a Gonzalo Perales le dignosticaron cáncer. Hace unas semanas, un mes, Gonzalo comenzó una nueva etapa en su corta vida. Hace unas semanas, un mes, nos empezó a enseñar su nuevo Yo, su nuevo Él. Hace unas semanas, un mes, Gonzalo hizo clic en muchos de nosotros.

Sí, seguramente a mí me hizo clic por ser quien es. Por ser hijo de una de mis primas. Por ser familia casi directa. Por ser como ha sido siempre. Por alguna extraña razón siempre he sentido predilección por él. Ha sido, es y será un tipo especial para mí… todavía me pregunto porqué.

A otros, sus amigos, sus compañeros de viajes, aventuras y desventuras, también les ha tocado. No hay más que ver y leer todos los comentarios en sus redes sociales. Está moviendo masas. Está moviendo corazones. Amigos directos. Pero, también, indirectos. Gente que no le conoce se suma a su #QueTePetenCáncer, sí, con tilde en la A.

Uno de ellos, mi buen amigo “de altos vuelos”, Mikel Urmeneta. Mikel, por todos conocido por sus dibujos de Kukuxumusu, hoy abandera otra gran compañía, Katuki Saguyaki. Al hablarle del caso de Gonzalo, no dudó en enviarme un mensaje de apoyo desde su Pamplona natal que, por supuesto, le he hecho llegar a su destinatario. Mikel desborda generosidad allá por donde pase.

Con este dibujo se juntan dos GRANDES. Mikel, por su ingenio y Gonzalo por su genio. Genio hacia la enfermedad. Genio con el que logrará dejar KO a su enemigo número uno, a su rival sobre la lona, al maldito cáncer que le tiene arrinconado, temporalmente, en la esquina del ring pero que pronto, muy pronto, será derribado sin posibilidad de levantarse de nuevo. Cáncer… tienes los días contados. No eres, para nada, consciente de a quién te enfrentas.

Gracias, Mikel. Siempre gracias.

Y, sobretodo…

Gracias, Gon. Siempre gracias. Gracias por enseñarnos lo que de verdad importa. Gracias por hacernos ver que hay algo más importante en la vida. Gracias por contagiarnos felicidad. Gracias por ser fuerte ante semejante drama. Gracias por hacernos parte de ello. Gracias por compartirlo. Gracias por contagiarnos. Sigue luchando y sigue contagiando.

 

Cáncer, te has equivocado

Estimado Cáncer,

Anoche, mientras disfrutaba con mi hijo del Atleti en el Vicente Calderón apareciste y me jodiste el partido. No es que el partido mereciese mucha atención pero tú no pintabas nada. Nunca pintas nada. Ayer, otra vez, añadiste otro familiar a la lista de “elegidos”. Te voy a decir una cosa… siempre te equivocas. Sigue leyendo

Noche de Magia… noche de Reyes

Mañana es noche de magia. Noche de ilusión. Secretos. Hijos que empiezan a ser cómplices y dejan de ser pequeños. Es la noche en la que el doblez de un papel suena como si pasase un ferrocarril por el salón de casa. La noche en la que los descalzos pasos por el parquet retumban como si una manada de elefantes nos hubiese invadido. El rasgar del papel celo deja sordos a los allí presentes. El maletero del coche vuelve a ser tal y deja de ser trastienda de juguetería. Idas y venidas. Nervios. Tensión. Aciertos o desaciertos. Incertidumbre. Amor. Pasión. Preguntas. ¿Se habrán acordado de todo los Reyes? ¿Habrán leído mis dos últimos Post Data? ¿Sabrán mis tallas? ¿Sabrán que voy sobrado de calzoncillos? ¿Lo sabrán?

Mañana es esa noche. En la que a pesar de crecer, madurar, añar… seguimos acostándonos con esos mismos nervios de cuando teníamos seis o siete años. Mañana es esa noche. Mañana.

Y pasado… a disfrutar.

El video de las modelos

Abel Resino, Tomás Reñones, Solozabal, Vizcaíno, Schuster, Futre, Manolo y, mi amigo, Alfredo Santaelena eran algunos de los que formaban parte de aquel Atleti de principios de los 90. Iba con mi padre y alguno de mis hermanos a verles jugar al Calderón. Me emocionaba verles. Lloraba de rabia si perdían. De alegría si ganaban. Recuerdo aquellos goles de Futre. El record de imbatibilidad de Abel. La lucha de Tomás. La calidad de Schuster… Eran los años de Gil. Sus locuras. Sus cambios de entrenador. Sus peleas en la Liga. Sus locuras. Sus Giladas.

Entonces, pensarás, me he colado de título. No. Recuerdo todo aquello. Tendría 15 años, plena adolescencia. A mí, efectivamente, me ponía mucho ver al Atleti, mi Atleti. Me ponía llegar al cole al día siguiente y aguantar el chaparrón si perdimos el domingo o recibir felicitaciones si lo que hicimos fue ganar. Me ponía ir provocando con la carpeta, forrada por un lado con fotos del Atleti y por el otro con Judit Mascó.

Todo eso me gustaba. Disfrutaba. Me excitaba. Me encantaba. Pero lo que de verdad me volvía loco era cuando llegaba el descanso y en los videomarcadores aparecía este video.

El video de las modelos

El video de las modelos. Linda Evangelista, Cindy Crawford, Naomi Campbell, Christy Turlington y Tatjana Patitz. Alineación de lujo. No metían goles, pero te aseguro que dejé de ir a por una coca-cola en el descanso por no perderme el video.

Ayer leí la noticia sobre la muerte de George Michael. Me vino a la memoria el video. Me vinieron a la memoria aquellos domingos de fútbol con mi padre. Me vino a la memoria mi edad del pavo. Ese video, uno más de los que emitían en los 15 minutos que duraba el descanso, ese video era la leche.

Supermodels relive filming the George Michael Freedom! ’90 video

Hijo de puta

Hijo de puta,
Te escribo estas lineas después de leer tus comentarios, ocultos tras un perfil anónimo de twitter. Eres un hijo de puta malnacido.

Hijo de puta,
He visto como te alegras de la muerte de Víctor Barrio, torero, sí, pero persona, ser humano, como tú y… no, qué va, como tú no, como yo. Eres un hijo de puta malnacido.

Hijo de puta,
Has tenido los santos cojones de escribir en el perfil de su mujer, viuda, que todavía no había ni enterrado a su marido. Lo has hecho con el único fin de que te leyera y te sufriera. Eres un hijo de puta malnacido.

Hijo de puta, sí tú, hijo de la gran puta,
Dices defender la vida de un toro alegrándote de la muerte de un ser humano. Si tanto te gustan los toros vete a un prado y ponte a cuatro patas como ellos. A ver cuanto tiempo duras con el culo entero. Eres un hijo de puta malnacido. Un grandísimo hijo de puta.

Hijo de puta,
No te deseo la muerte, no te la mereces. Te deseo algo peor. Que algún día sientas tanto lo que has hecho, lo que has dicho, y no puedas mirarte al espejo. Que no quieras saber nada de ti. Que te odies. Eres un cabronazo y, sí, un verdadero hijo de puta.

Hoy ha sido un torero, mañana un policía, pasado un político y siempre, siempre, desgraciadamente habrá algún hijo de puta como tú dando la puta nota y alegrándose por ello. Sois todos unos hijos de la grandísima puta y estamos hasta los cojones de vosotros.

Notas entre papá y yo

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Hace unos meses, años tal vez, leí por ahí que en el momento que se te acerca uno de tus hijos a darte un abrazo has de dejarle que sea él quien maneje los tiempos. Decía el artículo, que es él el que necesita el abrazo y no tú. Sigue leyendo

Gente que te cruzas

En la vida te cruzas con gente, con mucha gente. Al nacer, sin ir más lejos, ya te encuentras a un fulano vestido de verde que te agarra de la cabeza y empieza a girarte como si descorchase una botella y… ¡pop! una vez fuera ya empiezas a cruzarte con gente. Sigue leyendo

Asco de sociedad. Asco de gente.

De pequeño les veía y me daban un poco de miedo. Esa mirada perdida. Esos ojos hundidos. Esas facciones de la cara tan marcadas. Esas ropas tan sucias. Reconozco que me daban miedo, mucho miedo.  Sigue leyendo