Paco Rego

Querido Paco:

Como en otras ocasiones, ayer te fui a llamar por teléfono para contarte otra de mis locuras. Por alguna razón absurda no llegué a hacerlo. Algo lo impidió. Sería cualquier bobada del día a día. Fíjate si fue absurdo que ni lo recuerdo. 

Fue hace solo tres años cuando tuve la suerte de conocerte. Leyendo las páginas de Crónica de El Mundo vi la foto de Goyo. Tú escribías sobre cómo su vida cambió aquel fatídico 11M. Yo, de otra forma, lógicamente, también escribí sobre Goyo unos años antes, en octubre de 2015. Contaba que quería trabajar de lo que fuese. Que estaba en un sitio «cojonudo» ya que el semáforo duraba mucho y por eso se peleaban con él algunos rumanos para quitarle el sitio. Que tenía una mujer estupenda como pareja. Y que si salía algo, bien, y si no salía nada seguiría con sus clientes de los pañuelos. 

Te llamé, nos quisimos conocer y nos conocimos. Me invitaste al número 25 de la Avenida de San Luis. Recorrí de tu mano la redacción de uno de los periódicos más importantes de España y de Europa también. Nacional, Internacional, Deportes, Sociedad… Digital, Marca, Suplementos… hasta llegar a una mesa llena de papeles y recortes de prensa. Me enseñaste con orgullo algunas de tus joyas del pasado. Me hablaste de tus portadas. Se te iluminaba la cara a pesar de tu experiencia. Tomamos un café y me preguntaste por la fundación. Te hablé de ella. Quedamos en hacer algo para sacarlo en papel. No sé si al final llegamos a llevarlo a cabo. Es igual. 

El año pasado, esta Navidad pasada, te volví a contar otra de esas ocurrencias mías. Conocí a Marta de Nadie Sin Navidad. Te conté su historia. Como ya estábamos acabando las fiestas nos emplazamos a la Navidad del siguiente año. Te encantó la idea. Recopilar sacos de dormir para la gente que vivía en la calle. Brutal. Con el empujón de tu artículo lloverían sacos por todas partes.  

Como te decía al principio de esta carta, Paco, ayer te fui a llamar. No lo hice. Ayer te quería contar que hay otro loco con el que comparto sangre y nombre al que se le ha ocurrido Un Mismo Equipo. Asociación con la que Gonzalo Perales quiere dar trabajo directa o indirectamente a esos mismos por los que te pedía el artículo de los sacos. Sé que te hubiese enamorado la historia. Recuerdo lo bonito que escribiste sobre Goyo, nuestro Goyo, y sé que habrías puesto el mismo empeño y corazón en este artículo. Como me dijiste en tu oficina, hay injusticias que no se cuentan y necesitan ser contadas. Esta es una de ellas, sin duda alguna. 

Hoy, hablando con Gonzalo sobre mi no llamada de ayer, le decía que te iba a llamar hoy sin falta. Necesitaba contarte esta historia. Historia que está funcionando maravillosamente bien incluso antes de gestarse. Ya nos siguen 3000 personas, 3000 ángeles que van a conseguir colocar a mucha gente. Y lo que es mejor, Paco, ¡ya hay tres personas contratadas! 

Todo esto, querido Paco, es lo que te quería contar y no va a poder ser. Me acabo de enterar de tu muerte. Paco, no dejes de ayudar a tanta gente como hiciste desde tu página del periódico aunque sea desde otro sitio. Hazlo. Eres de esas personas imprescindibles. Tuve la suerte de conocerte, poco, pero suficiente para saberte cerca y dispuesto a ayudar siempre en lo que pudieras. 

Gracias, siempre gracias, Paco. Descansa en Paz.

 

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