Cierto tipo de personas no merecen vivir.

El País abre sus páginas digitales con la noticia sobre la anulación de multas en el Estado de Alarma por parte del Constitucional. Alguna comunidad se salta el «semáforo» de Sanidad, una maravillosa guía para el veraneante español, la Eurocopa, varias noticias sobre ella, y, por fin, tras dos últimas noticias de relleno aparece la que, para mí, sería la portada del día: «Hallado en el mar el cadáver de Olivia, la mayor de las dos niñas secuestradas por su padre en Tenerife». 

El Mundo, din embargo, lo destaca como tercera noticia tras dos importantísimas notas sobre los posibles resultados en Andalucía con los datos de una interesantísima encuesta realizada recientemente: «Hallan el cadáver de Olivia. La Guardia Civil sólo trabajó con la hipótesis de que Gimeno acabara con la vida de sus hijas». 

La Razón lo sube aun segundo puesto siguiendo a una noticia sobre la rebelión existente en algunas Comunidades Autónomas que quieren igual trato que Cataluña. Dice: «Hallan el cuerpo de Olivia, la mayor de las niñas, dentro de uno de los petates que Tomás cargó a la barca». 

Finalmente, ABC, lo destaca como la noticia más importante del día, en un primer lugar, precediendo a noticias sobre política, deporte, sanidad… «Gimeno arrojó a sus hijas al mar en dos bolsas lastradas con el ancla de su lancha». 

Es ahí, desgraciadamente, en ese primer hueco del periódico donde creo que debe de estar esta miserable noticia. El mundo se debería de parar por unos instantes para que podamos darnos cuenta de lo mala que puede llegar a ser una persona. La vida política sigue, nada la parará. La Eurocopa, con España infectada o no, se jugará. Lleguemos a cuartos o no. Da igual. Las vacunas, ay, las vacunas… seguirá incrementándose el número de vacunados y bajará el de afectados. Es obvio, no pasa nada por enterarnos de eso un día después. La vida nunca parará. No. 

O sí. Sí se detendrá de golpe si llega un ser abominable y decide, que por odio y rencor a su exmujer, acabar con la vida de sus hijas. Hijas que ninguna culpa tienen de nada. Hijas que todo lo que han hecho en su corta vida ha sido sacarle una sonrisa a quien tuvieran delante. ¿Es que acaso una niña de esa edad puede tener maldad suficiente para ser asesinada? Ojalá aparezca su hermana, otra inocente criatura que apenas ha tenido tiempo de vivir. Ojalá aparezca, aunque me temo, que al igual que su hermana, poco se podrá hacer. 

Este tipo de noticias, este tipo de casos de la crónica negra de España, deberían abrir los espacios informativos. Deberían de poner cara a esta gentuza. Tendríamos que saber entre quien vivimos, entre qué tipo de escoria respiramos. Soy, incluso, partidario de que haya fotos de estos asesinos por las calles. Que se les ponga cara. Que se sepa quienes son. No merecen espacio entre nosotros. No merecen libertad. Y el que sepa quienes son, que lo denuncie sin ningún tipo de tapujos. ¿O es que un cerdo como Tomás merece el mismo respeto y los mismos derechos que tú? Ya está bien. La privación de libertad, la cárcel, se me queda corta. Que Dios me perdone… cierto tipo de personas no merecen vivir. 

¿Qué puede tener alguien en su cabeza para cometer semejante atrocidad? ¿Cuanto odio acumulado? ¿Cuanto odio? ¿Qué pudieron hacer esas niñas? ¿Qué hicieron más que vivir y querer ser felices? ¿Qué le hizo su mujer? Nada, por mucho que fuera, merecía este final. Insisto, no merece vivir. Ni un minuto más.

Olivia y Anna, descansad en paz. 

Beatriz, se hará justicia. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *