Elecciones, ¡otra vez!

¿Por qué?

Ayer abrían los telediarios con la, no sorprendente, noticia de unas nuevas elecciones. 10 de noviembre es la fecha de la que se habla. Un 10 de noviembre de 2007, durante la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, nuestro rey, Juan Carlos I puso las manos sobre la mesa y gritó el, ya famoso, “¿Por qué no te callas?” al dictador Hugo Chávez. ¿Por qué no te callas?

Me imagino a mí mismo, ese domingo del próximo noviembre, caminando hacia el colegio electoral, recordando aquella frase, aquella pregunta, aquel mandato… aquellas seis palabras. ¿Por qué no te callas? ¿Por qué no te marchas? ¿Por qué no te indignas? ¿Por qué?

Serán las cuartas elecciones en cuatro años. Corren chistes por las redes con este asunto. No es para reírse, que también, sino para cerrar las manos formando un puño indestructible y dar un golpetazo sobre la urna y gritar: ¡Ya está bien! Dejen de tomarnos el pelo y trabajen. Ejerzan como deben hacerlo. Saquen sus manos de los bolsillos y pónganse a servir, a servir de algo, a servirnos. Para eso les votamos la última vez. No ha servido de nada, a la vista está. Dejen sus peleas partidistas. Sus rencores de no se sabe cuando. Sus imposibles promesas. Sus… Sus Señorías se deben a la población. ¿No es esa la razón por la que, algunos, no todos, van a las Cortes cada día? ¿No hablan de vocación de servicio? ¡Demuéstrenlo! ¡Ya!

Aguantaremos. Sufriremos otra interminable campaña electoral. Ahórrensela. Tenemos muy reciente en la memoria la última. ¿De qué ha servido? Ahorren ese dinero, ese tiempo, en dialogar con la oposición. Lleguen al examen con la lección aprendida. ¿O es que no les enseñaron en el colegio que a clase hay que ir con los deberes hechos? 

Por favor, votemos, no nos queda otra, pero votemos el 10 de noviembre de 2019 y dejemos las urnas en el trastero hasta 2023. 

¿Por qué? ¡Por qué!

Y, como dice el genial Robin Williams en la película Man of the year, termino con esta frase, muchas veces, mal atribuida a Mark Twain.

“Remember this ladies and gentleman: It’s an old phrase, basically anonymous, politicians are a lot like diapers, they should be changed frequently, and for the same reasons. Keep that in mind the next time you vote.”

Y que me perdonen mis amigos políticos, que los tengo, pero es que… ¡ya está bien!

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