El blog de Andrés Marcio

Hace unos años, un 15 de enero de 2015, escribía por aquí cómo y porqué conocí a Andrés. Hace unos años, un 10 de enero de 2015, sus padres me contaron la historia, la preciosa historia de la fundación que lleva su nombre. Hace unos años, un mes de enero de 2015, algo… alguien, hizo que me enganchara a él y el resto de niños que comparten su peculiar enfermedad de tal forma que me es imposible dejarlo. ¡Bendita droga!

Hoy, viernes 20 de septiembre, aquel renacuajo que me enamoró ve cumplirse uno de sus muchos sueños y publica por primera vez en su blog. Os animo a leerle. Os animo a seguirle. Os animo a vivirle. Os animo, en definitiva, a sentirle. Durante el tiempo que dure la lectura seréis Andrés. Durante ese rato, os hará ser un inteligente personaje en un cuerpo adolescente. Aprenderéis mucho de él, no lo dudo. Tal vez no hable de moléculas y átomos. Seguramente no toque temas de física cuántica. Igual deja para otros expertos palabras de economía mundial. Pero, os aseguro que será muy interesante todo de lo que nos hable.

¡Andrés, enhorabuena! Aquí tienes a un lector esperando con muchas ganas tu próxima entrada en Menos salir a correr, hago de todo.

Elecciones, ¡otra vez!

¿Por qué?

Ayer abrían los telediarios con la, no sorprendente, noticia de unas nuevas elecciones. 10 de noviembre es la fecha de la que se habla. Un 10 de noviembre de 2007, durante la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, nuestro rey, Juan Carlos I puso las manos sobre la mesa y gritó el, ya famoso, “¿Por qué no te callas?” al dictador Hugo Chávez. ¿Por qué no te callas?

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Los medios de comunicación y Blanca Fernández Ochoa

Hace unos días nos íbamos a la cama con el cuerpo cortado por la siguiente noticia:

https://twitter.com/policia/status/1167867419345293312?s=21

Recuerdo el año 1992 por varias razones. En primer lugar, me fui a estudiar COU a Estados Unidos. Se celebraron los Juegos Olímpicos en España. Madrid fue Capital Cultural de Europa. Sevilla fue el centro del mundo con Curro y su Expo. Y un horrible y espeluznante crimen centró los objetivos de todas las cámaras de televisión: tres niñas de catorce y quince años fueron asesinadas por dos malnacidos. El Caso Alcàsser.

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Papá, quiero ser como ellos.

Me llama mi mujer desde la pista 6: “Tráeme el teléfono, que me lo he dejado en casa, por favor. Lo necesito después de terminar.” Está jugando al padel con tres amigas. Se viene mi hijo pequeño conmigo. Llegamos, me siento a verlas jugar un rato. Él, que es un loco del fútbol, se da la vuelta y, a mis espaldas, ve un partido de fútbol en el campo de césped artificial.

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Y de repente…

Y de repente te das cuenta que ya está.

Y de repente te preguntas porqué.

Y de repente miras hacia atrás.

Y de repente quieres mirar hacia delante.

Y de repente miras y no ves.

Y de repente recuerdas.

Y de repente quieres borrar cosas del pasado.

Y de repente sueñas con que las agujas del reloj vayan más despacio.

Y de repente miras la fecha.

Y de repente la vuelves a mirar.

Y de repente te miras a ti.

Y de repente les miras a ellos.

Y de repente dices: ¡No!

Y de repente esperas respuestas.

Y de repente no las recibes.

Y de repente protestas.

Y de repente sabes que no sirve de nada.

Y de repente pataleas.

Y de repente lo asimilas.

Y de repente peleas.

Y de repente te caes.

Y de repente te levantas.

Y de repente sacas fuerzas.

Y de repente ganas.

Y de repente ya está.

#QueTePetenCáncer #QueTePetenTodo

Por todos aquellos que luchan por vivir. Por todos aquellos que luchan por ganar. Por todos aquellos. Por todos.

Ni olvido ni perdón

Nací en 1975. ETA llevaba ya diez años asesinando. Diez años extorsionando. Diez años amenazando. En los años 80 ya leía el periódico. Ya veía las noticias en televisión. Desde esa época no había semana en la que no nos levantábamos con una nueva noticia. Una nueva desgracia. Muertos. Heridos. Secuestrados…

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El futbolín de Antonio

1985. Llegó a la misma hora de siempre. Cinco y cuarto de la tarde. Llovía, por lo que entró corriendo, algo acelerado. La cabeza debajo de su capucha y mirando al suelo, que parece moja menos. Se sacudió las gotas de agua y se quitó el chubasquero Karhu azul. Lo colgó sobre un taburete de madera y saludó a sus amigos. En la radio sonaban Tears For Fears, Duran Duran, A-ha, Phil Collins… Se acercó a la barra. Allí estaba Antonio, como todas las tardes, peleándose con los crucigramas del Ya. Le pidió un TaB. Era de los pocos que bebían eso. El resto eran más de Fanta de naranja o Coca-Cola. Le sirvió su TaB y le dio la chapa. La guardó en un bolsillo para jugar a la Vuelta Ciclista en el patio del colegio. Le dio 200 pesetas. 40 para el TaB y el resto para el futbolín. 

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El cielo de los muertos

Cuando tienes hijos aprendes que no todos son iguales. Cada uno tiene sus particularidades. Simpatía. Espontaneidad. Energía. Empatía. Disciplina. Sigue leyendo

Black Friday

Fue en los años 60 cuando los americanos, sí, aunque parezca mentira fueron ellos, se inventaron eso del Black Friday. Unos hablan de la cantidad de coches que circulaban el viernes después del día de Acción de Gracias por las calles de Filadelfia. Otros se refieren a los números en las cuentas de los comercios que pasaban de rojo a negro por sus mayores ventas en esas fechas. Black Friday… Estados Unidos de América.

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La mano en la boca

Djekdj sjsia dkfjs sks fisnsk sjfieoal slqowieie skap siroa aiqq wr f nalanans qqkdka. Alaoskd eisis. Sksieiw sisifidja aiaidbd djdjd d fisia aisidbf diska s djdisba d djdisoa d didisba aisidif d djdisoa sjdieiw skaiabdfjifi djdis skaiai. Ajdiensjsia aiai did. Aiao a dif. Dis a Is f f dkai a fbfidn aisif. Fidia. Akiaaoid.

Aldifjd s akaid f fksia s fufieb a q q f g gifisos s aidof ris a ajfif e. SiI f fueiw. iiuf f rbs. AjIf f id. Auai s fueifie s aiaidbfue aiaodbf fieis a aiiab diiwoan skidbfg silamma bwndjf. SkaiIc enwoqooKskfjf s qlaojd. Fiisna. Siiwooejrbf g dlaoamcbfigirbgizoqbeigjf s. Ansifbf fkdis. D. Difie. Dkisioqb sisifb diqus. Fieiwoa. Disiwiwow didifbd eidic eiwownd doos.

Dnfbfif didis difieke dicie qiz. Eiod gieiownd giowkqnd fieiwoenf diwowkd fieiwoabf dieiwkw. Dioiqbs fjidn e eidic. Diowoqosn fciofoeke diqoofbg gls. Akia. Fjiwiqkab d.

Y ahora, que ya me he quitado la mano de la boca, como los futbolistas, termino. Espero que te haya gustado.